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lunes, 1 de diciembre de 2008

LUGARES

JARDIN JAPONES: UNA ESPECIE DE MAGIA

Sinónimo de prolijidad y paz, es uno de los mejores espacios para la relajación y para aprender acerca de una cultura diferente, aunque con muchos años de historia en Argentina.




En febrero de 1981 el mundialmente famoso grupo Queen llegó a Argentina en el marco de la gira de presentación de su disco The Game. Si bien es de público conocimiento la extravagante personalidad que supo tener el cantante y líder de la banda, para la visita a Buenos Aires, Freddie Mercury pidió algo bastante terrenal. Expresamente solicitó conocer un lugar de la ciudad del que había escuchado maravillas. Posiblemente influenciado por Tokio, donde había estado hacía unas semanas, el inglés tuvo deseos de recorrer el Jardín Japonés. La anécdota resalta la relevancia y el prestigio que tiene este hermoso sitio internacionalmente.

Fue inaugurado en 1967 por la llegada del, por entonces Príncipe Heredero, actual Emperador de Japón Akihito como una donación a la Municipalidad de la ciudad con el objetivo de difundir la cultura nipona. Diariamente cientos de turistas de todos los continentes pasean por los diferentes puntos de interés que ofrece el parque.

El Jardín Japonés es una perfecta imitación de la naturaleza del país oriental ya que cuenta con plantas propias (pino negro, cerezo, ginko, bambú, glicinas, azaleas, entre otras) traídas directamente desde su lugar de origen.

En su superficie de casi tres hectáreas se encuentra un gran lago artificial en el que se pueden ver a los casi 800 peces koi, también conocidos como carpas. Son denominados como Reyes del Lago (porque nadan contra la corriente), muy coloridos y un símbolo de amor, afecto y prosperidad.

Sin dudas, el elemento que más llama la atención en todo el jardín es el Taiko Bashi, el Puente Curvo. De un rojo intenso, representa con sus escalones todas las etapas de la vida de una persona y, en días soleados se refleja en el agua para formar un fantástico efecto visual.

Constantemente se realizan demostraciones de disciplinas como Origami (papel plegado), Shishu (bordado), Ikebana (arreglo floral), Bonsai (árboles en maceta), artes marciales, entre otras actividades. Sólo basta con consultar su página de Internet y verificar la agenda.
Es un lugar de características únicas, fuera del contexto en relación al vértigo del resto de Buenos Aires. El Jardín Japonés es un ambiente de relajación y meditación en medio de una ciudad que ni siquiera conoce esas palabras. Como alguna vez cantó Freddie Mercury: “Es como una luz que muestra el camino. Es una especie de magia”.
Martín Carrillo
Fotos: Esteban Montes

INFORMACION UTIL

Dirección: Av. Figueroa Alcorta y Av. Casares.
Días y horarios: de lunes a domingos de 10 a 18.
Entrada: $5.
Teléfonos: 4804 - 4922 / 4804 – 9141.
Página de Internet: http://www.jardinjapones.org.ar/.
Correo electrónico: informes@jardinjapones.org.ar.

COMO LLEGAR

En colectivo: 10, 15, 37, 59, 60, 67,93, 95, 102, 108, 118, 128, 130, 141, 160 y 188. En subte: Estación Scalabrini Ortíz, Línea D (a ocho cuadras, aproximadamente).


sábado, 22 de diciembre de 2007

PASEANDO CON UN TURISTA

Un holandés visitó el Jardín Japonés

“UNA DE MIS METAS ERA CONOCER ALGUN DIA LA ARGENTINA”

Gilbert, de 34 años, recorrió la ciudad y contó sus sensaciones.

En su mente siempre pasaba la idea de conocer Argentina, más precisamente Buenos Aires, “una de las ciudades más importantes y atractivas por frecuentar en el mundo”, destaca Gilbert, turista holandés que vino a recorrer por dos semanas la Capital Federal. “Estoy aquí simplemente de visita, en unos días me vuelvo a mi país, todo lo que vi me ha encantado y no me quedaron lugares por observar”.

El objetivo que se busca es experimentar un lugar que no haya visitado el extranjero. El elegido fue el Jardín Japonés, ubicado en Avenida Figueroa Alcorta y Casares. La belleza del sitio es imponente, todo prolijamente arreglado, además llama la atención la limpieza del lugar, hay muchos cestos para arrojar la basura. El ambiente es de paz y tranquilidad, hay un público variado desde niños a ancianos. También es llamativo que no sólo los turistas asistan: muchos porteños lo utilizan para distenderse y descansar, leer o escribir. Hace poco se abrió una biblioteca oriental y se inauguró el nuevo sector de kiosco y souvenirs, que tiene material sobre diferentes disciplinas de la cultura japonesa.

El Jardín Japonés, que cumple su 40º aniversario este año, (la entrada es gratuita para los niños y jubilados, pasados los 6 años pagan $2, a partir de los 16 se abona $4), es de fácil acceso para llegar, ya que se puede ir en colectivo con varias líneas y en subte en la línea D, hasta la estación Scalabrini Ortiz, desde allí ocho cuadras aproximadamente.

“Es increíble la cantidad de cosas que hay para hacer en este lugar. Me gustó mucho la exposición de cuadros y pinturas, también la variedad de árboles y darle de comer a esos enormes peces de colores”. En el agua se encuentran los peces carpa, y se les pude dar alimento (las bolsas cuestan uno y dos pesos). Hay una amplia clase de árboles, algunos típicos de la zona como el Jacarandá, y la mayoría son de Japón como el Kiri y el ginkgo biloba (que resurgió solo después de la bomba atómica). El Jardín está abierto todos los días de 10 a 18 y cuenta con un vivero donde se puede comprar cualquier tipo de árbol, el más vendido es el bonsái. La brisa que recorre el camino del Jardín y la serenidad absoluta se complementan y hacen que sea un lugar por donde no se puede dejar de pasar si es que buscan un poco de calma ante tanto ruido de la ciudad.

“Hermoso el Jardín Japonés, sentí mucha tranquilidad y encontrar eso es bueno”, sintetizó Gilbert.