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domingo, 1 de junio de 2008

CALLES

AVENIDA CORRIENTES

Foto: Esteban Montes

LA AVENIDA QUE NUNCA DUERME

Su espíritu nocturno y tanguero combinado con una variada oferta teatral y cultural la convierte en un sello de Buenos Aires.

Avenida Corrientes. Caras deseosas y ávidas se pasean durante el día a paso ligero por las anchas veredas. El zumbido de los bocinazos, el ruido del tránsito o la algarabía de la gente pasan inadvertidos por los turistas que visitan estos 8,6 Km. de la calle más bohemia de la Argentina.

Por la noche, el escenario toma vivacidad a partir del colorido que brindan sus luces, las provocativas fotos y los brillantes carteles que no dejan de ofrecer las variedades que propone la calle que nunca duerme: prestigiosos teatros, restaurantes de nivel internacional, confiterías, bares de época y hasta las pizzerías más veneradas.

Avenida Corrientes. Admirada por su perfil progresista, simboliza el linaje de la Ciudad de Buenos Aires. Su nombre actual le fue dado oficialmente en 1822 en homenaje a la provincia Corrientes, por ser la primera en adherir a la causa de la Independencia.

Esta vía continúa destacándose por su gran movida nocturna que encarna la vida despreocupada que lleva el argentino. Pero no sólo eso, a lo largo de sus años fue y es considerada como uno de los polos culturales más fuertes de Buenos Aires. Allí podrán encontrarse con las principales librerías, disquerías y comercios dedicados a las fuentes culturales.
La avenida guarda un espacio para el tango, música que propone espectáculos variados con todo su glamour y en donde es posible encontrar cenas con algún show o alguna pareja exhibiendo su peculiar baile en la vereda.

Asimismo, esta avenida fue angosta hasta que en 1931 comenzó su ensanche, concluido en 1936. Su primer tramo trascurre en una zona mayoritariamente financiera donde se halla el famoso Luna Park, Monumento Histórico Nacional por donde pasaron grandes acontecimientos deportivos y en donde en la actualidad se realizan también actividades religiosas, políticas, artísticas y eventos sociales.

Continuando con su recorrido, es posible encontrarse con cines y una intensa actividad teatral en las cuales mensualmente se estrenan diferentes obras nacionales.
Se presentan comedias musicales, espectáculos de tango, revistas y versiones locales de obras representadas en todo el mundo. Entre los más importantes se encuentran el Lola Membrives, Nacional, Astral, El Paseo La Plaza, Metropolitan, Opera, Gran Rex, Broadway y San Martín.

Estos tramos resultan un imán para el turismo por su gran auge cultural y teatral a las que se suman los típicos espacios de reunión de los porteños, el café, zonas que abundan desde la avenida Callao hasta la calle San Martín. En ellos se acuñó el tango, en donde actuaban las grandes orquestas y cantores en su apogeo de las décadas del 40 y del 50.

Calle Corrientes. Porque la actividad a la noche es permanente y porque luce animada y fervorosa, incluso los días laborales, el recorrido por sus diferentes cuadras, resulta más que inevitable.


PRINCIPALES CENTROS CULTURALES

Paseo La Plaza. Avenida Corrientes 1660

Centro cultural y comercial que reúne salas de teatro, bares, un centro de congresos y convenciones y un paseo de compras. Construido sobre el predio de un antiguo mercado modelo, el complejo se inauguró en septiembre de 1989 y mantiene rasgos de la construcción original, como las columnas y los pórticos.

Teatro general San Martín. Avenida Corrientes 1530

El 18 de diciembre de 1943, por Decreto del Departamento Ejecutivo Municipal, se creó el Teatro de la Ciudad de Buenos Aires que se inauguraría en 1944. En 1950, en ocasión del “año sanmartiniano” se le dio el nombre de “General José de San Martín”. Alberga tres salas teatrales, un cine y una foto galería. Cuenta con dos elencos estables: el Ballet Contemporáneo y el Grupo de Titiriteros, ambos precursores a nivel nacional.
Mariano Díaz

martes, 1 de abril de 2008

CALLES

Foto: Esteban Montes
SIETE CUADRAS DE GLAMOUR

En su corto trayecto, reúne las mejores marcas internacionales, hoteles de lujo y construcciones al mejor estilo europeo.


Las vidrieras más cotizadas, palacios del viejo continente, hoteles de primerísimo nivel y pintorescas galerías de arte. Así la visten a la legendaria Avenida Alvear que en sus 700 metros de existencia, mantiene un estilo propio y elitista que hacen cada vez más elegante a Buenos Aires.

Originalmente, en 1885, la nombraron Bella Vista por iniciativa del primer Intendente de la ciudad, Torcuato de Alvear, y luego en homenaje a su padre Carlos María de Alvear, cambió su denominación, pero sólo eso, porque hasta hoy mantiene su clima de exclusividad.

Situada en el barrio de La Recoleta, el boulevard nace en la calle Eduardo Schiaffino y remata en Cerrito, a metros de la Avenida 9 de Julio, y en sus cortas siete cuadras concentra el mismo brillo que la distingue como la más fina de la urbe porteña.

En una hilera de innumerables residencias, el Alvear Palace Hotel es el que más raiting tiene. Por allí desfilaron figuras internacionales como el actor norteamericano Sean Connery y la modelo alemana Claudia Schiffer. Otros de los edificios destacados son el Palacio Ortiz Basualdo, hoy sede de la embajada de Francia, el Jockey Club y la mansión Duhau, en donde más tarde se construyó el lujoso Hotel Park Hyatt valuado en 75 millones de dólares.

A tono con la elegancia de las construcciones, se ubican las marcas top de joyería, relojería e indumentaria como Louis Vuitton, Cartier, Polo Ralph Lauren y Emporio Armani con productos exclusivos de acuerdo a la tendencia que impone la zona, como así también las galerías de arte Promenade y Alvear que albergan expositores de arte plástico y orfebrería nacional.

Las mujeres mejor vestidas la frecuentan constantemente, para el turismo es un paso inevitable y por ella circulan los autos importados de alta gama. Así la Avenida Alvear se da el lujo de ser la más cara de Buenos Aires.

EL DATO

Entre las calles más caras del mundo, la Avenida Alvear se ubica quinta detrás de la Quinta Avenida y la Madison de Nueva York, Les Champ Elysées de París y Oxford Street en Londres.

Ariel Cantiri

sábado, 1 de marzo de 2008

CALLES

Avenida de Mayo
DE LA ROSADA AL CONGRESO

El tradicional boulevard porteño, con más de 100 años de historia, es el más antiguo de Sudamérica y pese a los nuevos tiempos conserva su encanto y estilo.

Diez cuadras, o 1350 metros, separan la histórica Plaza de Mayo de la Plaza del Congreso, en el barrio porteño de Monserrat. El recorrido toma color verde por los plátanos, que a su vez ocultan las fachadas de los majestuosos hoteles y edificios que allí se levantan; los tradicionales cafés y restaurantes hacen cobrar vida a la avenida más antigua de todo el continente: la Avenida de Mayo.

La idea fue de Marcelo Torcuato de Alvear, Intendente de Buenos Aires al aprobarse el proyecto en 1884, pero como falleció en 1890 no asistió a la inauguración, a cargo de su sucesor, Federico Pinedo, el 9 de julio de 1894. Poco más de un siglo después, en 1997, fue declarada como lugar histórico nacional.

La avenida embelleció a la ciudad, se convirtió en un importante pulmón y en el principal punto de encuentro de la alta sociedad a principios del siglo XX. Sus adoquines, cúpulas extraordinarias, firuletes de hierro en los balcones y las flores en los frentes, dentro del estilo arquitectónico art nouveau, fueron en conjunto un intento de parecerse a París o Madrid, siendo la Vía Madrileña el lugar de mayor similitud.

Los primeros edificios construidos fueron hoteles de lujo destinados a los extranjeros, como El Metropole, El Majestic y el Gran Hotel España. Hoy, en la habitación 704 del Hotel Castelar, originalmente llamado Excelsior, funciona un museo porque el poeta español Federico García Lorca vivió allí seis meses entre los años 1933 y 1934.

Sin embargo, el sitio más representativo de esta avenida es el Café Tortoni, instalado allí desde 1880. En él funcionó la Agrupación Gente de Artes y Letras, presidida por el pintor Quinquela Martín, que supo contar con la presencia de la poeta Alfonsina Storni, el escritor Jorge Luis Borges y el pintor Molina Campos.

La Avenida de Mayo ha sido testigo de manifestaciones y encuentros de personas a lo largo de los años.

Desde la celebración del carnaval hasta el cacerolazo al entonces Presidente De La Rua, en el 2001. En el medio quedaron los homenajes al aviador Jorge Newbery, las despedidas a los cuerpos de Perón y Evita, las asunciones de los Presidentes y los festejos por los aniversarios de la Independencia Nacional.

Hoy desde la calle Bolívar, entre Hipólito Yrigoyen y la Avenida Rivadavia, atravesando la avenida 9 de Julio, conectando el Poder Ejecutivo con el Legislativo, este boulevard sigue siendo la más bella de Buenos Aires, combinando el estilo europeo con la cultura porteña.
Ignacio Catullo

viernes, 1 de febrero de 2008

CALLES

38 casas de fachadas multicolores

LA ALEGRE Y PINTORESCA LANIN

En sus dos cuadras de extensión, el artista plástico Marino Santa María intervino los frentes de los hogares y los revistió con mosaicos, cerámicas y venecitas. El lugar se destaca por su colorido, aunque también por su tranquilidad.

“Somos de los que creen que la ciudad tiene alma. Que los edificios y las calles son capaces de emocionarse, que pueden sentir. Por eso decimos que el destino más noble para nuestro trabajo es el de despertar emociones. Aún en aquellos que no están acostumbrados a sentirlas”. Esa es la única frase que está escrita sobre la pared y que los transeúntes apreciarán en un rinconcito de una de las dos cuadras que tiene de extensión la calle Lanín, en el barrio de Barracas. Es la descripción que mejor simboliza al colorido lugar.

Hace aproximadamente cinco años se concretó una iniciativa en la que las fachadas de las casas fueron modificadas. Aquella vez, los propietarios y los que pasaban habitualmente, y no tanto, por la zona observaban sorprendidos el cambio. De un día para el otro, absolutamente todos los frentes de los hogares amanecieron con dibujos decorativos. Alegres y multicolores.

El tiempo pasa y las transformaciones no paran. A principios del año pasado se llevó adelante en el mismo lugar la denominada intervención urbana del artista plástico Marino Santa María. Esta vez, las fachadas de las casas fueron revestidas con mosaicos, cerámicas y venecitas.

El cambio edilicio que sufrió el lugar fue acompañado con el desarrollo de algunas actividades. Entonces, es habitual encontrar en los fines de semana a artesanos, artistas callejeros, exposiciones de cuadros y, ocasionalmente, espacios de diseño o galerías de arte.

Los que viven en las casas ubicadas en la calle Lanín acompañan el movimiento con alegría. Algunos reacomodan los muebles, colocan mesitas en los patios y abren sus puertas a los turistas ofreciendo café, tortas y pastelitos. Los vecinos afirman que lo que más destacan los visitantes, además del colorido del lugar, es la tranquilidad de la zona. Claro, para algunos, Capital Federal suele ser una ciudad de una importante furia sonora; pero en Barracas, eso no pasa.

¿QUIEN ES EL PADRE DE LA CRIATURA?

Marino Santa María tiene su taller en Lanín 33. Allí pinta, da clases, arma sus nuevos proyectos y también conserva la obra de su padre Marino Pérsico, pintor y primer ceramista argentino. Ese domicilio fue también su primer hogar y así lo recuerda: “La calle Lanín es para mí el lugar de mi infancia, de mis juegos, de mis primeros sueños y proyectos. El objetivo no es convertir esto en un museo al aire libre ni tampoco hacer peatonal la calle. Lo mejor sería que no pierda el ritmo que tiene para que el arte conviva con la vida cotidiana”. En el lugar exhibe a los interesados diapositivas con imágenes de la calle antes del proceso de transformación.