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martes, 1 de septiembre de 2009

LIBROS

DE LA PARED AL PAPEL

Se acaba de editar “Graffiti Argentina”, la primera publicación sobre la escena local de arte urbano nacional. Maximiliano Ruiz, su autor, habló desde Barcelona con BUEN DESTINO.

Empresas de gaseosas, videos musicales, ropa, medicinas prepagas y decenas de otros proyectos han adoptado en algún momento la estética del arte urbano, con su sello característico claramente identificable. Y si bien en el resto del mundo tiene un lugar ganado hace mucho tiempo, es una disciplina que recién empieza a ser reconocida en estas tierras.

Desde su computadora en su casa de Barcelona, Maximiliano Ruiz, el autor de “Graffiti Argentina” (Thames & Hudson, 2009), cuenta cómo ve a los pintores locales: “La escena es simple, y obviamente, fresca y joven. Hay mucho talento y capacidad, pero no tanta técnica y trayectoria, cosas que describen un buen graff o artista, pero sólo se consiguen con muchos años de pintar”.

- ¿Por qué creés que se dio el gran crecimiento del arte urbano en Argentina?

- El arte urbano tiene la cualidad de ser libre sin importar cuánto se lo reprima, al igual que el ser humano, naturalmente. En el mundo en que vivimos la presión es constante y hay muchas pautas que te determinan para desenvolverte en sociedad. El arte urbano nace en la ilegalidad y la clandestinidad. El arte urbano es arte puro, es pintura y expresión en la cara de la ciudad. Es imparable, está como un crimen en muchos países. Dice sin decir: no hay mensajes, sólo hay estilo, colores, originalidad, sorpresa y fuerza.

- ¿Y cómo creés que puede llegar a evolucionar?

- Argentina vive el ciclo que vivió el graffiti en Nueva York hace 20 años y el mismo que Europa hace 10, donde actualmente está completamente reprimido y castigado. La experiencia me dice que luego del boom y la fama viene la represión. Y a nivel artístico se mezclan muchas cosas y hasta ahora se refleja bastante en nuestro arte callejero, pero definitivamente sólo los años darán los mejores resultados, todavía hay mucho por ver.

Martín Carrillo

¿DONDE?

El libro “Graffiti Argentina” se puede conseguir en el MALBA (Av. Figueroa Alcorta 3415), Boutique del Libro (Thames 1762 y Costa Rica 4562) y La Paragráfica (Av. Córdoba 1785).

sábado, 1 de agosto de 2009

LIBROS

NUEVOS TALENTOS, MEMORIA DE UN GRANDE

Ediciones Al Arco lanza un compilado de cuentos de fútbol de autores inéditos, elegidos a través de un concurso en homenaje a Roberto Santoro, maestro de la literatura deportiva.

Escribir o hablar de Roberto Santoro es hacer referencia a uno de los pioneros de la literatura deportiva. Una pluma elegante que supo garabatear los cuentos más exquisitos de fútbol. Pero es también, -triste también-, desde el 1º de junio de 1977, uno de los 93 trabajadores de prensa detenidos desaparecidos durante la última dictadura militar.

Sin embargo, sus palabras quedaron latentes. Su Literatura de la pelota (1971), entre otras de sus célebres obras, rompió contra todos los moldes de la escritura. Reflexionó como pocos sobre el deporte más popular del mundo y usó esa pasión como herramienta para intentar construir una sociedad diferente, mejor.

En noviembre de 2008, Ediciones Al Arco, un sello caracterizado con la literatura deportiva, lanzó el Primer Concurso Nacional de Cuentos de Fútbol y lo denominaron “Roberto Santoro” en su homenaje. Juan Sasturain, Walter Saavedra, Ariel Scher y Ezequiel Fernández Moores se encargaron de seleccionar, entre más de 600 trabajos presentados por escritores inéditos de habla hispana, los diez cuentos que integran esta obra literaria que lleva el nombre de “De Diez” y que saldrá a la venta a partir de agosto.

“De los cuentos que llegaron hasta las instancias finales, la mayoría son buenos o muy buenos. Hay textos de autores claramente futboleros y hay otros en que la literatura es anterior al fútbol y abordan ese mundo como tema para la ocasión”, resumieron desde el jurado.

“Lo mío no es literatura, es letra viva” expresaba Santoro. Hoy sus letras siguen agregando páginas, siguen haciendo memoria, siguen vivas. Siguen y seguirán.

Ariel Cantiri

DE DIEZ, EL MEJOR

Martín Di Lisio con su cuento Por la Candelaria fue el ganador del concurso homenaje a Roberto Santoro.


COLUMNA DE OPINION
Julio Boccalatte, responsable de Ediciones Al Arco. Redactor de Clarín.

A partir de la gran cantidad de inéditos que recibíamos, y en función de nuestra limitada capacidad financiera, decidimos lanzar el concurso de cuentos de fútbol con el objetivo primordial de dar a conocer la mayor cantidad posible de autores a través de una antología, reunidas en un libro, inversión eventual que sí podemos afrontar (no vivimos del sello, sino de nuestros trabajos, y en Ediciones Al Arco cada libro, o mejor dicho lo recaudado por sus ventas, financia la publicación del siguiente). El resultado fue sorprendente: nos llegaron más de 600 originales, la mayoría de altísima calidad, lo que acentuó nuestra idea de que hay mucha gente, inédita o no, que se sumerge en la literatura deportiva. Queda por explicar el nombre: Roberto Santoro tiene, para nosotros, valor fundacional. Su Literatura de la pelota rompió prejuicios y abrió caminos. Por no hablar de las coincidencias ideológicas. Nuestro modesto homenaje fue, con el permiso de su familia, que el concurso llevara su nombre.

lunes, 1 de junio de 2009

LIBROS

MAX AGUIRRE: A LA GUARDIA NUEVA

El dibujante acaba de editar la primera edición de “Jim, Jam y El Otro”, un compilado de las historietasque publica en La Nación. Una charla sobre su carrera, sus colegas y la edad.
Ante la oferta por e-mail la noche anterior de “mate o infusiones similares”, fotógrafo y periodista llegan a su departamento de Villa Crespo pasadas las cinco de la tarde un más que caluroso jueves de mayo. “Justo estábamos limpiando la casa”, avisa Max Aguirre mientras invita a sentarse en torno a su propia mesa de bar.

Finalmente, la entrevista transcurre en su estudio, rodeados de libros de Juan Sasturain, Ernesto Sábato, Alejandro Dolina y de sus colegas Liniers, Tute y Roberto Fontanarrosa. Aguirre, de 38 años, acaba de editar su primera compilación de Jim, Jam y El Otro, la historieta que cuenta el día a día de tres amigos sin identificarlos individualmente y realiza diariamente para la contratapa de La Nación desde diciembre de 2007. “Yo aparecí ahí porque Tute, que ya estaba haciendo Batu, empezó a dejar comentarios en mi blog, con lo conmovedor que es eso, y me recomendó porque estaban buscando humoristas gráficos para sumarse al diario”, cuenta mientras muestra algunas ilustraciones inéditas hasta el momento.

- ¿Y cómo es la vida ahora que no hay que salir a golpear tantas puertas?

- La vida como está ahora es muy reciente, muy particular. Medio que nos está pasando por arriba, y hablo en plural porque la incluyo a mi mujer Deb, que trabaja conmigo. Fue un cambio bastante fuerte empezar a trabajar exclusivamente como ilustrador, que es algo que te permite tener cierto tiempo libre para regenerarte y crecer como dibujante. Al principio fue bastante abrumador y sorpresivo.

- ¿Qué es lo positivo que te quedó después de haber trabajado tantos años en publicidad?

- Aprendí un montón laburando en ese ambiente: rigor profesional, tener criterio, saber cómo venderme y a relacionarme con la gente. Los ilustradores suelen ser muy cerrados, muy introvertidos. Además, tuve la suerte de tener directores de arte que no eran como los de ahora, que tienen 23 años y piensan que se están comiendo al mundo, mientras que el mundo se los está merendando a ellos. Cuando acá la historieta no existía, la publicidad me dio de comer muchos años. Es algo muy cómodo y hasta tanguero ponerse en el lugar de “el dinero corrompe”, como si en una galería de arte no se corrieran los mismos intereses.

Avanzada la charla que duró poco más de dos horas, Aguirre señala que Jim, Jam y El Otro es un homenaje a sus amigos y a un determinado momento de la amistad entre los hombres: “Es como la última bobera, más intelectual. A mí me pasa que la mantengo los martes cuando voy a jugar al fútbol. Lo que pasa es que por lógica la vida te lleva a abandonar ese estado porque de mantenerlo en el tiempo se volvería patético”.

- ¿Cómo surgió dibujar a los personajes en diferentes etapas de su vida?

- Lo de los viejos surge de algo que tiene que ver con el momento en el que uno transita la vida. Vivimos en una sociedad que los barre debajo de la alfombra y que a la vez se toma la molestia de que “duren más”. Una vez que te acercás a los 40 años el cuerpo se encarga de demostrarte que la vejez te está pasando y empezás a mirar a los viejos de otra manera, a entender un montón de cosas. Llegar a grande no es adquirir sabiduría, ni nada. Uno es un pelotudo lleno de dudas, que serán otras, pero sabiendo que se tiene menos tiempo y menos capacidades. Sin embargo, de una manera extraña se aferra a vivir y no pierde el sentido del humor. Los viejos no están en ningún lado, están guardados, no existen. Yo me permito ponerlos en una contratapa de un diario.

Martín Carrillo

Foto: Ariel Loffi Gorostiaga

miércoles, 1 de abril de 2009

LIBROS

PARAISO DE LECTORES

Entre el 23 de abril y el 11 de mayo se llevará a cabo la 35º edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en La Rural.

Los fríos pensamientos matemáticos la analizarían del siguiente modo: durante 19 días, en un espacio de poco más de 45 metros cuadrados, se reúnen más de 1.200.000 personas. En este acontecimiento todo podría ser calculado. Excepto una cosa, la de mayor importancia. Los miles de millones de tesoros editoriales que se llevan todos los visitantes que la recorren anualmente.

La 35º Feria Internacional del Libro se celebrará por décimo año consecutivo en La Rural entre el 23 de abril y el 11 de mayo. La gran labor organizativa llevada a cabo por la Fundación El Libro permitió que sea, con el paso del tiempo, el acontecimiento de mayor trascendencia en la lengua castellana.

En anteriores ediciones contó con personalidades ilustres como lo fueron Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Adolfo Bioy Casares, Osvaldo Soriano, Félix Luna, Roberto Fontanarrosa, María Elena Walsh o Alejandro Dolina.

Una de las costumbres que tiene la Feria del Libro es la de invitar a escritores internacionales. Así como los estadounidenses Paul Auster y Ray Bradbury, el peruano Mario Vargas Llosa y los uruguayos Mario Benedetti y Eduardo Galeano fueron de la partida, los siguientes son algunos de los nombres que la visitaran en 2009: los españoles Aitana Alberti y Fernando Savater, el sueco Henning Mankell, las estadounidenses Judith Butler y Annie Prolux y el dominicano Junot Díaz, ganador del último Premio Pulitzer por su novela La maravillosa vida breve de Oscar Wao.

El lema de la presente edición será “Pensar con libros”. “A pesar de todas las nuevas tecnologías creemos que el libro, dentro del pensamiento occidental, es un elemento importante para hacer avanzar el razonamiento y la reflexión”, explica Horacio García, el Presidente de la Fundación El Libro. “Creo que la feria se convirtió en uno de los acontecimientos culturales del año y que junto con el BAFICI (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente) son los encargados de ‘abrir’ el año. Y creo que el éxito que siempre tuvimos se lo debemos a que no hicimos ni una cosa chabacana ni una cosa elitista. Hay algo para todo el mundo”, concluye.

Martín Carrillo


¿DONDE?
Av. Santa Fe 4201, frente a Plaza Italia.
Av. Sarmiento 2704, y estacionamiento.
Av. Cerviño 4474, y estacionamiento.
¿COMO LLEGAR?
Líneas de colectivo: 10, 12, 15, 29, 37, 39, 41, 55, 57, 59, 128, 141, 152, 160 y 161.
Subte: Línea D - Estación Plaza Italia.
Tren: Línea San Martín - Estación Palermo.

domingo, 1 de febrero de 2009

PERSONAS Y PERSONAJES

UN MUNDO MAGICO, EL MUNDO DE JULIO CORTAZAR

Fue un notable cuentista con una intensa aceptación de lo sobrenatural y fantástico. Rayuela es su novela más destacada. A 25 años de su muerte, el repaso de la obra de uno de los escritores de mayor influencia en el país.

Julio Cortázar tiene tantos aficionados como oponentes. Sus fanáticos adoran sus textos literarios. Sus críticos también. La diferencia radica en que estos últimos le reprochan su postura política, algunos la de sus comienzos, otros la de sus últimas décadas. El 12 de febrero se cumplen 25 años de la muerte de uno de los escritores más mediáticos de la literatura en Argentina.

La obra de Cortázar, en un sentido amplio, se puede dividir en dos etapas. En la primera, sobresalen lo fantástico, lo sobrenatural y la revolución lingüística de la que formó parte al transgredir las formas narrativas y creando nuevas terminologías. Tal vez, junto a Jorge Luis Borges y Leopoldo Marechal, con Adán Buenosayres, hayan sido los más sobresalientes liberadores de los prejuicios en el lenguaje en el país. En esta parte se destacan los cuentos Final del juego, Historias de cronopios y de famas, Todos los fuegos el fuego y La vuelta al día en ochenta mundos, y la novela Rayuela, el libro paradigmático del “boom latinoamericano” que cambió el circuito de influencias: ya no se importan los estilos de escritura desde Europa, sino que a través de escritores latinos empieza a surgir la “nueva novela”. Es evidente la influencia de Jean Cocteau (autor del surrealista Opio), pero se impone como referente Borges, de quién logró emanciparse con su asentamiento en París y que devino en la generación de una impronta auténtica, propia.

La otra etapa está signada por la experimentación formal. Cortázar, quien en un comienzo tenía un tinte aristocrático y fachistoide y era un acérrimo antiperonista (los cuentos Casa tomada y Las puertas del cielo son buenos ejemplos de ello), adhiere a la Revolución cubana y lo político empieza a aparecer de manera creciente en sus textos, aunque sin dejar de lado lo literario y fantástico como alma motora de su obra. Así, determinados contextos sociales ya no tocan tangencialmente algunos de sus escritos sino que los atraviesan. En Reunión, el personaje es el Che Guevara. En Segunda Vez y Grafitti, el horror aparece omnipresente (al igual que sucede con la figura del Gran Hermano en 1984, de George Orwell) establecido en un estrato superior sin forma y sin rostro, pero capaz de regirlo todo y que tiene a los integrantes de la sociedad sumidos en una atmósfera agobiante. Otras obras que publica son Nicaragua, tan violentamente dulce y Libro de Manuel, donde remite a una simbología que luego utilizará Pink Floyd, en The Wall: un muro de ladrillos como metáfora de un sistema en el que abundan las restricciones, obligaciones y que opera como un limitante para el individuo. Una pared a voltear y que Julio Cortázar supo agujerear en el plano literario.

Ezequiel Ghione




Columna de opinión

Adriana Romano
Escritora y periodista




Cuando Cortázar era Julio

Para los de mi generación, Cortázar estaba vivo, caminaba por París y había dado clases de francés en el secundario de Bolívar y en el de Chivilcoy, dos pueblos de la Provincia de Buenos Aires a pocos kilómetros de donde yo había nacido. Mi madre leía “Las puertas del cielo” y lloraba recordando sus propias milongas, mis primas mayores querían ser la Maga y, años después, ya en la facultad, en el café La paz discutí horas con un amigo sobre el plano de “Casa tomada”. Esa cercanía nos hacía posible la escritura, alcanzable la publicación, y elegir el destino de escritor era por entonces una decisión fácil.

Yo entré a Cortázar a los trece años por un cuento breve: “Correos y telecomunicaciones” que está en “Historias de cronopios y de famas”. Cuento de pocas líneas, esa historia desopilante en la que una familia decide tomar la sucursal de Correos de la calle Serrano y cargar de sentido un acto burocrático y rutinario, me deslumbró. Después de la primera carcajada, la sorpresa y el escándalo interno, entendí que todo puede ser repensado y revisado y que detrás de las estructuras que sofocan y ordenan se esconde el miedo, ese antiguo enemigo.

Cuando dije en casa que iba a estudiar Letras corrían los setenta y me mandaron a la UCA porque “en la del Estado las cosas están bravas”. Eso resolvió mi padre que no sabía que en la católica también pasaban cosas. El primer día de clases vi subir a Borges las escaleras de la facultad de la Avenida Córdoba del brazo de una joven monísima que le indicaba por dónde poner los pies. “Es Borges”, me dijo una compañera, “se está quedando ciego”. La clase de Literatura Inglesa quedaba pegada a la mía de latín y, más de una vez, aburrida de las declinaciones, me escabullí en la de Borges para escucharlo hablar en inglés antiguo. Mientras tanto Cortázar seguía en París y se comprometía con las revoluciones latinoamericanas; Mujica Láinez en Buenos Aires era un señor refinado e incisivo cuyo mejor libro había inspirado la ópera prohibida de Ginastera; Puig en Méjico, después en Brasil, escandalizaba con historias de su pueblo, Villegas, y una estética novedosísima tomada del folletín y del cine. Nosotros éramos muy jóvenes y a través de ellos, ya adultos, aprendíamos a pensar la realidad.

Junto con ellos había también toda una constelación de escritores menos mediáticos, pero no por eso menores: Di Benedetto, Beatriz Guido, Walsh, Juan L, Silvina Ocampo, Tejada Gómez… y más; cada uno con su particular manera de mirar. Estaban todos vivos, por eso casi no los leíamos en la facultad ni abrumaban los trabajos de los críticos sobre sus obras; sus libros nos acompañaban en los veranos a la hora de la siesta, en un viaje en subte o colectivo, en las conversaciones de sobremesa cuando aparecía la pregunta: “¿Leíste lo último de…?” y, como ese panteón al que después de muertos subirían quedaba aún muy lejos, para los que amábamos la literatura Mujica era Manucho, Puig, Manuel, Borges, siempre fue Borges y Cortázar, Julio.

Cuando se fueron yendo, nosotros nos hicimos mayores y comenzamos a hablar de ellos en nuestras clases a alumnos cuyos referentes vivos ahora son otros. En cierto modo nos ganó la pomposidad y el recato que se tiene para con los muertos ilustres. Empezamos a consultar bibliografía especializada y hasta cedimos a la tentación grandilocuente que le sobreviene al testigo de vista cuando se le pide que dé cuenta del pasado. Sin embargo, cada vez que me siento en mi sillón, con un libro de cualquiera de ellos en las manos me sobreviene la antigua familiaridad del encuentro con ése que vivió mientras yo crecía.

lunes, 1 de diciembre de 2008

LIBROS

UN GENERO LITERARIO QUE CRECE DIA A DIA
“Fútbol en el bar de los sábados”, de Ariel Scher, es una obra de cuentos futboleros que el autor publicó en el diario Clarín y otros textos inéditos.
Ariel Scher (Autor de "El Bar de los Sábados")
En Argentina hay un género literario que crece cada vez más: el cuento futbolístico. Es positivo que el deporte más popular, que es tan comercial y tiene tanto poder mediático, sea reconocido como un hecho cultural que, además, acerca a la gente a los libros. En esta ocasión, Ediciones Al Arco lanzó “Fútbol en el bar de los sábados”, del periodista y escritor Ariel Scher, que recopila una serie de textos bellísimos y emocionantes.

La obra cuenta con el prólogo de Eduardo Sacheri, uno de los referentes del género, y en la contratapa escriben cuatro personajes que ven al fútbol desde distintos angulos: los ex jugadores Jorge Valdano y Eduardo Berizzo, el escritor Juan Sasturain y el periodista Alejandro Apo. Para conocer más sobre el libro, BUEN DESTINO dialogó con Ariel Scher.

-¿De qué se trata la obra?

-El libro está compuesto en un 30 o 40% por los cuentos que escribo en el diario Clarín de los domingos (columnas “De rastrón”) y el resto son otros textos futboleros que me llevaron meses escribirlos. El escenario donde trascurren esos cuentos le pusimos simbólicamente “Fútbol en el bar de los sábados”. Pero la idea es apreciar la vida a través de la pelota.
-¿Se puede decir que escribir es tu cable a tierra?

-Sí, es una parte de mí, como leer es una parte de mí y sobre todo de mucha gente. Es un espacio que te permite compartir la vida con otras personas. Me parece que hay muchos cables a tierra y este es un cable a la vida que trato de mantenerlo eléctrico.
- ¿Tenés pensado publicar otro libro próximamente?

-No. Tengo pensado hacer lo que hago siempre, que es buscar historias, tratar de escribirlas a través de la literatura o a través del periodismo, que son dos formas diferentes, parientes, pero diferentes de escribir. Quizás eso dé resultado un libro, quizás eso dé resultado otra cosa. Aún no lo sé.
Gabriel Albornoz


COLUMNA DE OPINION
Jorge Búsico, periodista y co-director de DeporTEA.

Es bienvenido cada libro de Ariel. Es bienvenida también cada nota que escribe Ariel. Es bienvenida cada charla que se tiene con Ariel. Ocurre que estamos hablando de una persona indispensable; de alguien que aporta y obliga a pensar en cada cosa que hace. Y no son pocas las cosas que hace Ariel. Con los compañeros de Clarín siempre nos preguntábamos -hasta armábamos chistes alrededor de ello- cómo hacía Ariel para estar en tantos lados al mismo tiempo.

Ariel es compromiso y, por eso, cada palabra transmite algo. Nada de lo que escribe puede pasar desapercibido. No sólo por la calidad de su pluma, sino porque siempre está diciendo.

Este nuevo libro es un canto a la sensibilidad. Ariel toma al fútbol como lo que es: un sentimiento. Y a partir de allí, de sus personajes, de sus sensaciones, va armando un escenario cotidiano, de gente que sueña y que vive, de gente que no se esconde, que no se dobla, que es sincera. Es un libro que refleja cómo entiende la vida Ariel. Ahí hay gente buena, porque Ariel es bueno.

Ariel emociona con lo que escribe, ayuda a pensar y, claro, apela como pocos a la nostalgia bien entendida. Por eso es de los pocos que puede contar que “ninguna historia es como la de un abuelo”. Una conclusión tan simple como rotunda. Tan típica de alguien como Ariel.

lunes, 28 de julio de 2008

RAUL SCALABRINI ORTIZ


"Desalojemos de nuestra inteligencia la idea de la facilidad."

martes, 22 de julio de 2008

ERNESTO SABATO


"En la bondad se encierran todos los géneros de la sabiduría"

lunes, 21 de julio de 2008

JORGE LUIS BORGES


"Uno está enamorado cuando se da cuenta de que la otra persona es única"

martes, 1 de julio de 2008

LIBROS

Fotografía: Esteban Montes

LINIERS Y EL ARTE DE RESALTAR LAS VIRTUDES

El historietista habló con BUEN DESTINO sobre su reciente publicación, Conejo de Viaje. Sus dibujos ganan cada vez más interesados.

En un sospechoso día de junio de más de 20 grados, se lo ve llegar con lo que parece será un elemento útil para lo que resta de la tarde: una botella de agua mineral. Saluda cordialmente e invita a pasar a su estudio ubicado en el barrio de Retiro. En el ascensor advierte que, como hace poco que adquirió la oficina, sólo hay tres sillones. “Estamos perfectos. Uno para mí y uno para cada uno de ustedes”, dice de modo sonriente Liniers. Las paredes, el piso y hasta los enchufes están cubiertos por pinturas y dibujos suyos. Después de servir agua para todos, Ricardo Siri (Liniers es su segundo nombre) se sienta en el más alto de los asientos, frente a su escritorio y empieza a explicar el origen de Conejo de viaje (2008), su más reciente libro. “Yo siempre dibujé mis viajes, por así decir. Pero una vez estaba en Barcelona y mi editora de España vio en mis cuadernos un libro. Traté de hacer algo para que el que lo leyera y no me conociera no le resultara un embole. Ya bastante molesto es que te cuenten un viaje si vos no lo hiciste (risas). Durante 10 minutos está bien, pero cuando te cuentan sobre la Torre Eiffel y te empiezan a mostrar las 2.000 fotos que sacaron es insoportable”, señala quien publica la historieta Macanudo para La Nación desde 2002.

-¿Mientras sigan habiendo viajes vas a continuar editando libros de Conejo de viaje?

-Sacando los últimos dos viajes que aparecen, los dibujos los hice sin saber que iban a ser publicados. Así que pienso seguir haciéndolos y si en algún momento da como para formar otro libro estaría bien. Igual, cuando estás de vacaciones lo último que querés hacer es trabajar.

-¿No sentís que estás exponiendo un poco tu vida?

-La expongo de la misma manera que Andrés Calamaro cuando le canta a su mujer. Si la gente te sigue un poquito se entera que tuve una hija (Matilda, de cuatro meses). No me gusta exponer mi intimidad, muestro cosas que son muy periféricas y no si me peleé con Angie, mi mujer.

-¿Cuándo y por qué decidiste empezar a dibujarte como conejo?

-En Berlín, cuando me invitaron a una muestra de arte, le dije a un amigo: “Me voy a empezar a dibujar como conejo en Macanudo”. Y él no entendía nada. En Bonjour (tira que editó en Página/ 12 entre 1999 y 2002) me hacía pero físicamente como soy yo y me daba como vergüenza. Cuando empecé a dibujarme como conejo dejé de tener ese pánico. Y la razón posiblemente haya sido por la misma que en una fiesta de disfraces descontrolás más. Te sentís más impune, no sos vos.

Suele decir, y no cuesta demasiado confirmarlo si se lo conoce, que es una persona tímida e introvertida. Por lo tanto, resta pensar que no debió haber sido un día común el día de la fotografía para los Personajes del Año 2006 de la revista Gente. “No me quiero ni acordar. Estaba entre Gaby Álvarez y la pared, literalmente. ¡Cómo han caído algunos! (risas). Es una danza de egos, imaginate que estaban Maradona, Charly García, Carmen Barbieri, Gerardo Sofovich, todos. Yo no estaba seguro de ir, pero después pensé que “mi trabajo es mirar gente y no me lo podía perder”. Igual me sirvió para ver por última vez a Roberto Fontanarrosa. Cuando lo vi, me puse contento y dije: “¡Un normal! ¡Uno de los buenos!”.

-¿Qué es el arte para vos?

-Creo que es algo que hace todo el mundo: mostrar la mejor versión de uno mismo. Yo estoy dentro de los que consiguen funcionar a base de matarse laburando, de encontrar la manera, de equivocarse, hasta que anda. Entonces cuando todos te dicen: “¡Sos buenísimo!”, vos decís: “No, no me salió así de fácil (risas). Genio es el que le sale como le salió a Mozart”.

Martín Carrillo

sábado, 24 de mayo de 2008

ERNESTO SABATO


"Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse"

miércoles, 21 de mayo de 2008

JORGE LUIS BORGES


"Todo cuento mío, aunque sea fantástico, corresponde a una experiencia personal"

jueves, 15 de mayo de 2008

JULIO CORTAZAR


"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos"

martes, 1 de abril de 2008

LIBROS

CITA CON LA LITERATURA

Desde el 24 de Abril al 12 de Mayo se celebrará, en la ciudad de Buenos Aires, la 4º edición de la Feria Internacional del Libro.

Con la participación de centenares de escritores reconocidos y bajo el nombre de “El espacio del Lector”, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires se desarrollará en el predio de La Rural celebrando así su trigésimo cuarta presentación en el país.

La exhibición es uno de los eventos culturales y editoriales más importantes de latinoamérica, donde se reúnen editores, escritores, autores, libreros, distribuidores, científicos, educadores y más de un millón de visitantes.

La edición 2008, contará entre sus días con diversos talleres, jornadas especiales para lectores y la particular reunión de bibliotecarios, además de los tradicionales sectores para niños, jóvenes y docentes.

La muestra tendrá lugar desde el jueves 24 de abril al lunes 12 de mayo y, al igual que la edición del año anterior, abarcará la totalidad del predio (45.000 m2), ocupando los Pabellones Ocre, Azul, Verde, Amarillo, Rojo, Blanco y el Nº 9.

La histórica feria, que se realiza desde 1974, ya cuenta este año con la confirmación de la presencia de diversos expositores extranjeros para la realización de conferencias, mesas redondas, presentaciones de libros y diálogos con escritores.

El valor de la entrada será de $8 de lunes a jueves y de $10 los días viernes, sábados, domingos y feriados. Los menores de 12 años ingresarán en forma gratuita.

Como particularidad, vale recordar que el día miércoles 30 de abril, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires permanecerá abierta desde las 14 hasta las 2 de la madrugada del 1º de mayo con motivo de la “La Noche de la Ciudad en la Feria”. Ese día, la entrada será gratuita después de las 21:00.

COMO LLEGAR

El Predio Ferial de Buenos Aires, conocido como La Rural, está ubicado en el barrio de Palermo. Se puede entrar al recinto por los siguientes accesos: Av. Santa Fe 4201, frente a Plaza Italia; Av. Sarmiento 2704, y estacionamiento; Av. Cerviño 4474.

Guillermo Duffard

viernes, 21 de diciembre de 2007

LIBROS

NOVELAS PARA NO PERDERSE

El reconocido escritor Juan Sasturain recomendó cuatro buenas piezas de literatura Argentina.

Juan Sasturain, escritor, periodista y guionista de historietas, nacido en González Chávez, posee una larga trayectoria en los medios nacionales. Colaboró en los diarios Clarín y La Opinión, fue jefe de redacción de la revista Humor, y a partir de 1984 hasta 1994, dirigió, y desde 2006 (la publicación no se editó entre esos años) conduce la prestigiosa revista de historietas Fierro.

LOS RECOMENDADOS

“Historia de una mujer”, de Marcelo Birmajer. En esta obra se muestra cómo la belleza puede despertar pasiones violentas. Novela fresca y contemporánea que está escrita con un lenguaje atrapante y mucha ironía.
Precio: $36. Páginas: 226.
El autor ha publicado entre otros libros,
El alma del diablo” (1994) y “Tres mosqueteros(2001). Birmajer además es coautor del guión cinematográfico de, entre otros, “El Abrazo Partido” (2003), film dirigido por Daniel Burman.

“El enigma de París”, de Pablo De Santis. El escritor ganó el premio Planeta-Casa de América con un policial que homenajea el género desde una perspectiva argentina. La novela que obtuvo el certamen nos ubica en París, en 1889. Allí se reúnen los doce detectives más importantes del mundo para discutir una investigación, pero uno de ellos morirá arrojado de la Torre Eiffel.
Precio: $42. Páginas: 288.
De Santis, además de ser escritor, ha trabajado como periodista y guionista de historietas. Es autor de más de diez novelas para adolescentes, “El Palacio de la Noche” (1987) fue la primera, por lo que en el 2004 ganó el premio Konex de Platino.

“En esa época”, de Sergio Bizzio. Es la historia de unos soldados que cavan una zanja y encuentran un plato volador enterrado. Ganó el premio Emecé 2000/2001. Luego de la escritura, Bizzio ha incursionado en el cine. Con su película Animalada” (2000), ganó en su primer largometraje como realizador, el premio a la Mejor Película en el Festival Latino de Nueva York. Su obra literaria incluye El divino convertible” (1990) y “Más allá del bien y lentamente” (1998).
Precio: $35. Páginas: 196.

“Un chino en bicicleta”, de Ariel
Magnus. Ramiro Valestra es un joven porteño. Un día es llamado a declarar en el juicio contra Li, súbdito chino acusado del incendio sistemático de varias mueblerías de Buenos Aires. El día que se dictó la sentencia, el compatriota de Mao escapa de los guardias, toma a Ramiro como rehén e inicia con él una delirante huida.
Precio: $39. Páginas: 288.
La obra de Magnus ganó el premio La Otra Orilla 2007, fue durante el XII Festival Internacional del Arte. Además publicó dos novelas: “Sandra” (2005) y “La abuela” (2006).

lunes, 12 de noviembre de 2007

LIBROS Y CD


LA CAPITAL DE LA LECTURA

Libros y discos: La elección de aquellos que visitan la Ciudad y descubren un mundo diferente dentro de las Librerías.

Son bibliotecas, confiterías o restaurantes; algunas son disquerías y DVD clubs. Las visitan los extranjeros y los paisanos argentinos, los porteños y los del interior. Son, en definitiva, una nueva forma de entretenimiento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: son las librerías.


Hay muchísimas a lo largo y a lo ancho de la ciudad y para todos los gustos. Están las que permiten a los clientes revolver las estanterías y leer ahí mismo; también hay algunas que se mantienen abiertas hasta tarde, como si fuesen cines o teatros; además hay otras más tradicionales y pequeñas y varias librerías anticuarias.

Las que cuentan con mayor cantidad de sucursales son El Ateneo, Yenny y Cúspide. Lo novedoso de estos comercios es la libertad que tienen los clientes para tomar un libro y leerlo allí mismo. Ya sea tomando un café en la confitería o en los sillones dispuestos para la lectura. Chicos y grandes pasan horas y horas, revolviendo todo y en muchos casos no llegan a comprar ni un solo libro.

El Ateneo, en su sede de Santa Fe 1880, está situada donde funcionó el Teatro Gran Splendid, construido en 1919, de gran importancia cultural en la década del 20´, por ser el primero en proyectar films sonoros y testigo de la voz de Carlos Gardel en varias ocasiones. Es impactante la belleza del lugar. Donde estaban las butacas, hay cientos de estantes repletos de libros; en el escenario, que conserva el telón, funciona una confitería; además, tiene tres pisos de palcos, con sillones y libros en ellos y en el subsuelo, donde alguna vez funcionaron los vestidores, están los discos, DVDs y la sección infantil. El techo está cubierto con un mural del italiano radicado en Buenos Aires, Nazareno Orlandi, que data de 1919.

Otra librería muy frecuentada por los turistas es la sucursal de Cúspide en la Recoleta. Justo enfrente del cementerio, pertenece al complejo Village Cines en Vicente López 2050. También posee una confitería y la posibilidad de leer allí los textos. Además, a diferencia de lo que sucede en Europa, cierra muy tarde: de lunes a jueves abre de 11 a 23 hs y los viernes y sábados puede uno optar por no ir al cine o al bar y quedarse leyendo hasta las 2 AM.

En la avenida Corrientes hay muchísimas librerías, pero una que vale la pena visitar, es Antígona LiberArte, altura 1555, donde funcionaba la biblioteca del Partido Comunista. Allí se respeta esa línea ideológica de izquierda, pudiéndose encontrar numerosos textos políticos y sociales, sobre los movimientos comunistas, socialistas, peronistas y hasta anarquistas de la historia. Visitada por muchos turistas jóvenes e investigadores, en busca de material fundamental sobre el “Che” Guevara, Juan Domingo Perón, Julio Chávez, Fidel Castro, entre otros. En el mismo complejo funciona el reconocido videoclub LiberArte, una disquería y un teatro.

Otras librerías muy interesantes: Vive Leyendo (Antigua Fray Mocho) en Sarmiento 1832, declarada de gran valor cultural por la Legislatura porteña; Clásica y Moderna, en Avenida Callao 892, con restaurante, muestras de arte y espectáculos musicales; Ghandi, en Avenida Corrientes 1743, compartiendo local con una confitería y una disquería.

No tan populares, pero importantes y de alto valor cultural, son las librerías anticuarias. Estas se encuentran repletas de material difícil de hallar, ya sean primeras ediciones de autores universales o testimonios de la historia mundial representada en mapas o textos de viajeros.

El mes pasado, (del 3 al 7 de octubre), se realizó la Tercera Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires, incluida en al agenda cultural de la ciudad, donde expusieron su material 17 librerías de las 42 que pertenecen a la ALADA (Asociación de Libreros Anticuarios de la Argentina).

El más interesante de estos locales es "La Librería de Avila" conocida como "La Librería del Colegio", ubicado en la esquina de Alsina y Bolívar. Sus comienzos en 1785 la convierten en el único comercio que se mantiene desde la época colonial, en el mismo lugar y en en mismo rubro. Otra que merece ser visitada es la "Librería Helena de Buenos Aires", en Esmeralda 874, presenta literatura, historia, una gran cantidad de temas gauchescos y particularmente libros sobre el mate.

CD

Cinco discos que un turista extranjero no puede dejar de comprar si viene a la Argentina.

Víctor Heredia
(cantautor popular argentino) recomienda cualquier CD de estos autores:

  • Atahualpa Yupanqui (folklore)
  • Carlos Gardel (tango)
  • Mercedes Sosa (pupular)
  • Roberto Goyeneche (tango)
  • Astor Piazzola (tango)